Uno de los rasgos característicos de Edgar
Allan Poe en su tratamiento del terror consiste en la mezcla de elementos
terroríficos en sí mismos con otros que producen el mismo efecto por vía
indirecta. En los once relatos que integran este volumen —entre los que se
encuentran algunos de sus cuentos más memorables— puede advertirse todo el arco
de posibilidades y modos que tuvo Poe de acercarse a la literatura de terror:
espacios cerrados, amores fúnebres, mares tenebrosos, tumbas, cadáveres, sangre
y esa típica opresión psicológica que procede de lo extraordinario, es decir,
de lo que está más allá de los sentidos, de toda naturaleza, de cualquier
lógica.
Edgar
Allan Poe nació en Boston, Estados Unidos, 1809 y falleció Baltimore, 1849.
Aclamado poeta, narrador y crítico estadounidense, es considerado uno de los
mejores cuentistas de todos los tiempos.
Estamos
ante un relato corto, de estilo muy oscuro y recargado, tan típico del
romanticismo oscuro (estilo literario que el autor abrió), podemos decir que
fue un pionero en los relatos de estilo gótico, donde la lógica (el
racionalismo ingles que triunfaba en aquella época) se mezcla de forma
exquisita con lo paranormal.
El
autor es reconocido como uno de los mejores escritores de cuentos de todos los
tiempos, con un aire de cuentos clásicos es capaz de reconstruir cualquier
hecho con un carácter de terror (para ese momento sus obras eran consideradas
de terror).
En
conclusión, el primer relato que he decidido reseñar es uno de mis favoritos,
no solo por su ambientación y por los hechos que se narran, sino por que creo
que es una buena introducción para el autor.
8/10
Una
excelente obra que deja la piel de gallina.































